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Recetas
Una semana de mucha cocina

Ahora que es domingo, que ya estoy en la cama a punto de dormirme y planeando cómo empezaré la próxima semana, me siento contenta porque esta semana que termina estuve metidísima en la cocina como hacía mucho no lo estaba. Como ya les había dicho, me decidí a preparar los chiles en nogada y, ¿por qué no?, la tinga que tanto le gusta a Víctor. De paso, tuve una reunión y ya entrada en la cocina, decidí que haría una pasta (un fusilli al pesto, de Giada de Laurentiis, que aquí les comparto…) y una tarta de chocolate (también de Giada, y que próximamente verán en estas páginas).

Los chiles los hice hoy domingo, con una receta bastante buena que nos dio nuestro chef de las clases de cocina y a la que le hice algunas modificaciones (revisando las recetas tradicionales, pero esas sí son otra historia). Estos chiles, que aquí comparto, son sencillos. Picar los ingredientes es lo tardado, pero no van capeados y utilicé chiles congelados ya listos y nueces ya peladas. ¿Tiempo de preparación? Una hora picando todo y otra hora en cocinar… Me gustan las recetas tradicionales, y a ver si el próximo año me animo a seguir la de los chiles en nogada al pie de la letra, pero de haberla hecho ahora no hubiera terminado tan rápido. Los chiles que hice hoy quedaron bastante ricos y los puede preparar cualquiera.

Me puse a investigar en varios sitios “confiables” cuál era la receta original y hay muchas variaciones. Me quedo, por lo pronto, con la receta que publica el Gobierno del Estado de Puebla y los Promotores Voluntarios del Hospital para el Niño Poblano, A.C. en el libro La cocina de los ángeles. Las recetas fueron escritas e investigadas por la chef Patricia Quintana (a quien le tengo mucha fe y respeto) y el libro me lo regaló mi muy querida Susy Foncerrada, poblana de nacimiento y una de las mujeres que me ha inspirado en la cocina. Esta receta aquí se las comparto también, para quien quiera seguirla.

De vuelta a la cama… planeo dormirme temprano para retomar, mañana lunes, el ejercicio en la bici una hora antes de que Bernardo se despierte, lo que implica poner el despertador a las 7:30 de la mañana. Desde que volvimos de Chicago no he vuelto a tomar este hábito, y vaya que lo resentí esta semana. La energía estuvo un tanto baja y las llantitas ahí vienen de regreso, ¡oh por Dios! Es momento de volver a un poco más de rutinita, sobre todo ahora que ya empezamos con el Gymboree desde esta semana y retomamos las clases de música de Bernardo. En verdad que me ha costado trabajo retomar la rutina luego de las vacaciones y del gran puente del 15 de septiembre (que pasamos en Puebla, con mi hermana y su familia que viven allá, y donde me animé para hacer los chiles en nogada). Y si a eso le sumamos que en estas últimas dos semanas Bernardo tuvo muchos cambios (¡ya camina!), pues como que siento que otra vez me toca hacer algunos ajustes en mi día a día para poder “acomodar” y encontrar aquellos huequitos para realizar las cosas que más me gustan. Y ya veremos si esta semana que inicia podemos seguir tan metidas en la cocina… jejeje.

¡¡¡Feliz inicio de semana!!!

 

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