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Actitud
Respira y empieza el año

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¡Hola! ¿Cómo les fue de fin de año? ¿Cómo va el inicio de 2014? Debo confesarles que para mí ha sido un poco difícil “arrancar”… siento que aún tengo “pendientitos” de 2013 que no me dejan empezar el año “fresca” (como terminar de hacer limpieza de clóset, mi contabilidad de diciembre, separar los juguetes que Bernardo ya no usa y que quiero ir a regalar, etc.). Tengo la impresión de que si no termino con esos pendientes, no podré empezar el nuevo año como nueva. ¡Error! Uno suele exigirse mucho e idealizamos cómo “deberían” ser las cosas. Al menos yo siempre creo que cada enero debe ser como una hoja en blanco, y me inspira mucho la idea de iniciar un año con orden mental, físico y emocional… Sin embargo, la realidad es muy distinta pues emocional, mental y hasta físicamente me siento aún agotada por todo el ajetreo de diciembre. Me encantaría tener al menos uno o dos días “de pausa”, sólo para mí, para reorganizar mi mente, mis ideas, mi espacio… Siento el enorme deseo de hacer listas de prioridades y de proyectos, y aún más grandes son las ganas de hacer limpieza: me veo con una enorme bolsa negra de plástico, recorriendo cada rincón de mi casa, y tirando sin piedad todo lo que me estorba y a lo que he estado atada por tanto tiempo. Como siempre, pero más en estas fechas, siento la gran necesidad de vivir con simplicidad: con menos cosas físicas y mentales… pero el día a día me come el tiempo y el quehacer cotidiano no se detiene. Y a mí se me hace tarde para empezar de nuevo…

La realidad es que, como casi en toda situación desesperada, lo primero que hay que hacer es respirar… Sí, relajarse y respirar. Mi “otra” Cynthia me dice que debo calmarme (que estoy exagerando, de hecho) y que poco a poco podré ir resolviendo los pendientes para dar paso a las listas, la escritura y a los momentos de inspiración (como este). Al menos hoy ya hay menos ropa sucia que lavar, ya pude sacar algunas cuentas, terminé de surtir el refri y pude, finalmente, ir al gimnasio.

Las conquistas cotidianas incrementan nuestra sensación de satisfacción cuando les damos el reconocimiento que merecen.

Quizá me imaginaba (o idealizaba) empezando enero con una casa limpísima y sin un rincón con tiradero; me imaginaba con mi agenda nueva (que aún no tengo) y con mucha claridad mental en cuanto a las prioridades y a mis nuevas rutinas. Voy a respirar más y más lento (yoga, here we go again…) y a darme chance de ir despacio, sin prisa, conquistando poquito a poquito mis metas, tanto las grandes como las más pequeñas. Y precisamente de esto escribí en mi artículo de este mes de la revista Good Housekeeping, “El poder del silencio interior”. Cinco prácticas, entre ellas respirar y meditar, para reconectarte contigo misma y recuperar el equilibrio luego del bullicio decembrino. No te lo pierdas…

 

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Finalmente, ahora estoy leyendo un libro, The Slight Edge, que habla de la importancia de la constancia para tener una vida más plena… de eso quiero hablarles en mi siguiente post. Creo que si hay algo que puede hacer la diferencia en el modo en el que conquistamos nuestros logros y propósitos es la constancia, la persistencia. Si algo te funciona, no dejes de hacerlo. Todo lo demás deséchalo.

 

Besos

 

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