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Ponche para el alma

Hacer el ponche no es tan difícil como parece. ¿Por qué esperar a la fiesta en casa de alguien o hasta la Navidad para probarlo? Si tienes antojo de ponche, el que acabo de hacer está listo en 30 minutos. Claro, tienes que tener los ingredientes a la mano, pero en un viajecito al super consigues todo. Hoy descubrí una maravilla que quiero compartirte: una bolsita que contiene las frutas secas (incluso pedazos de caña y un trozo de piloncillo!), para preparar 4 litros de ponche en minutos. No le pide mucho al tradicional. Claro está que si uno le añade sus “extritas”, te quedará mucho mejor. La bolsa la compré en Superama (¿dónde más? jejeje) aunque la he visto en los mercados también, y seguro hay en WalMart. Yo le añadí trozos de guayaba fresca, unas cañas peladas que conseguí con mi marchanta del mercado, tejocotes (no a todo mundo le gustan, cierto, pero son cla-ve) y jarabe o concentrado de jamaica (también de mercado, pero no dudo que lo vendan en algunos supermercados). Aquí les paso la receta.

Así que el aroma a ponche ya se sumó al del pino que hay en la casa, y hoy que llegó Victor pudo percibirlo. “Huele a ponche y a pino”, me dijo. “En resumen”, le contesté, “¡huele a Navidad!”

Y volviendo al tema que había mencionado en un post anterior respecto a lo de buscarle el verdadero sentido a la Navidad, les cuento que hoy en mi sesión de coaching platicábamos Gaby y yo sobre el significado de la espiritualidad. Nada tiene que ver este concepto con la religiosidad, si bien cada quien se “conecta” con un algo que suele ser supremo, superior, magnífico (Dios, la Vida, la Naturaleza). En realidad, la espiritualidad es una actitud ante la vida, la mirada hacia el interior que determina cómo vives tu vida todos los días. Ser espiritual es, en pocas palabras, desconectarse tantito de lo de “allá afuera” y ver hacia adentro, hablar con uno mismo, y sentirse agradecido. Ver, con una mirada sincera y profunda, todo lo que tenemos, y dejar de ver, espejeados “allá afuera”, lo que aparentemente nos falta. La espiritualidad tiene que ver con la forma con que cada quien encuentra significado, alivio y paz interior en su vida. Tiene que ver con interioridad, y por eso creo que la Navidad es un excelente pretexto, un hermoso momento, una noble pausa en nuestras vidas, justo al término de cada año, para voltear la mirada hacia uno mismo: mirar más los espejos y menos a través de las ventanas. La Navidad nos ofrece la oportunidad de reflexión, de ponerle pausa a la vida, de reconectarnos con lo más sagrado que tenemos (puede ser la familia, el amor, Dios, pero sobre todo, uno mismo).

Y sí, la Navidad no podría ser todos los días de la misma forma que la felicidad no es permanente ni se experimenta diario, porque entonces perdería su sentido y, al igual que el ponche, ya no sabría igual si lo probáramos todos los días…

Gloria
Excelente el ponche, pero mejor la disertación sobre la espiritualidad. Muchas, muchas felicidades, queridísima Cynthia, besos al bebé, abrazos y cariño para ti y tu esposo. Gloeia
December 23, 2011
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víctor samuel
excelente amiga, de verdad que esto encanta a cualquiera una excelente receta para el cuerpo y el alma!
December 20, 2011
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Valeria
Yo tambien amo la navidad! Te permite valorar todo lo que tienes! Love love!
December 15, 2011
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Valeria
Yo tambien amo la navidad! Te permite reflexionar lo que hiciste y lo que vas hacer!
December 15, 2011
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