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Reflexiones
París y sus candados

 

“Entre dos corazones que se aman no hay necesidad de palabras”… esta sería la traducción de la inscripción que encontramos Vic y yo en este candado, uno de los muchos que cuelgan del Pont des Arts (Puente de las artes), mejor conocido como el puente de los enamorados, en París.

 

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No, no somos Vic y yo, pero me pareció una foto genial…

 

 

Esta tradición (la de que una pareja coloque un candado con su inscripción en las rejas del puente que cruza el Sena) nos pareció tan romántica que se nos antojó hacer lo mismo en nuestro último viaje a París… pero llegando a casa nos percatamos de algunos “detallitos”: primero, que al candado le pusimos nuestras iniciales con un plumón (que te presta el mismo tipo que te vende el candado frente al puente, obvioooo) por lo que, seguramente, la lluvia y los días borrarán la inscripción antes de que volvamos por nuestro candado… “Bueno”, me dijo Vic, “sabemos exactamente dónde lo colocamos –le tomamos una foto para localizarlo algún día– y tenemos las llaves, así que cuando regresemos podremos buscarlo y abrirlo, y así sabremos que es el nuestro”… mmm… puede ser

Pero otro “detallito” fue enterarnos, ya aquí en México, que la tradición incluye aventar las llaves al Sena, ¡¡¡cosa que no hicimos!!! Al contrario, a nosotros nos pareció muy romántico guardar cada uno su llave. De hecho, dice Vic que si un día nos divorciáramos ¡tendríamos que ir primero a quitar el candado! (¿lo dirá para que lo pensemos bien? eso espero… jajaja). Y bueno, el último “detallito”, pequeño detallito pero que quizá importe, es que nosotros, al ver que el Pont des Arts estaba hasta la madre de candados decidimos colocar el nuestro en el siguiente puente, el de la Passerrelle Léopold-Sédar-Senghor que está frente al Museo de Orsay… Evidentemente, no fuimos los únicos con esta idea, obvio, ya mucha gente coloca en los otros puentes cercanos sus candados a falta de espacio en “el puente original”.

 

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Justo antes de escribir este post me encontré con un artículo que dice que las autoridades de París están preocupadas porque el peso de los candados está por vencer la reja del Pont des Arts… ¿será que, después de todo, nuestro candado (y por ende nuestra promesa de amor) tendrá más posibilidades de sobrevivir que los otros candados del puente de las artes? Tal vez sí, jajaja…

 

La verdad es que esta historia del candado nos ha dado mucha risa a Vic y a mí… no sabíamos que la tradición existía hasta que pasamos enfrente de los puentes atiborrados de candados y eso nos llamó la atención. Nos hubiéramos seguido de frente de no ser porque a mí me entró el gusanito de poner nuestro candado (no vaya a ser…), y hacerlo fue algo divertido… Ya de regreso, como suele suceder, esto del puente nos ha causado curiosidad y nos enteramos de que esta es una tradición de hace unos 5 años y que no sólo París la tiene: en muchas ciudades del mundo hay puentes con candados… (¿aún no hay uno en México?, ¿tú sabes?, ¿lo inventamos?).

 

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Esos sí somos nosotros, junto a nuestro candado, en el puente medio vacío…

 

Lo cierto es que cuando estemos viejitos –y juntos, porque esa es nuestra apuesta, con o sin candado–, recordaremos esta historia y sus detallitos, y espero que nos siga dando mucha risa todo lo que hicimos (o no hicimos) para sumarnos a este rito. Y como dice el candado que les enseñé al principio, no hay necesidad de más palabras… Estos ritos son las que, a fin de cuentas, sirven para celebrar los pequeños momentos cotidianos; son las cosas que a veces hacemos los enamorados para pasar un buen rato y apostar por que ese rato dure toda la vida…

 

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Besos!

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