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Maternidad
Niño (enfermo) en casa

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Desde el lunes tengo a Bernardo encerrado y sin ir a la escuela porque está enfermo. Afortunadamente no es nada grave, simplemente uno de tantos bichos que agarró en la escuela y del que no se salvó. Hace como dos semanas comenzó en el kinder el contagiadero por escarlatina, y desde entonces casi cada tercer día alguna mamá enviaba un mail diciendo “tomen sus precauciones, mi hijo ya se contagió”… Finalmente le tocó a Bernardo; el lunes amaneció con fiebre y mucha comezón, lo llevé con el doctor y resultó ser la escarlatina dichosa.

Este es el tercer día que lo tengo en casa y la verdad ya me estoy jalando los pelos, me doy cuenta de qué complicado es tenerlo aquí todo el día… No me malentiendan, me encanta verlo y apapacharlo, pero extraño tener las mañanas “libres” por unas horas para poder trabajar y hacer mis cosas. Una se acostumbra a eso, a sus espacios y a la rutina, y es difícil perderlos de momento. Y ahora que está aquí se me acaban más rápido las actividades para él. Aunque me gustan sus dinosaurios y cochecitos, llega una hora de la tarde en la que ya me hartaron y me aburrieron…

La cuestión aquí es que veo venir largas semanas de verano con niño en casa y eso me aterra, ¡qué vamos a hacer tantos días!? ¿Cómo voy a sacar la chamba a tiempo con este niño en casa??? Hace poco leía sobre lo útil que resulta planear el verano con tiempo para tener claras algunas actividades para los niños y qué hacer con ellos. Pero después me encontré algunas otras columnas de mamás y papás que resaltaban la importancia de planear menos y ser más flexibles, de dejar que los niños se “aburran” y tengan días de relax, de no hacer gran cosa más que aprender con su imaginación a divertirse con lo que tienen en casa o en donde sea que pasen las vacaciones. Yo recuerdo que, de niña, también pasé muchos veranos en casa y, después de todo, no me la pasaba tan mal. “En mi época” (como decimos ahora), no había de otra más que aprender a entretenerse, ¿cierto? Pero entre que no quiero que él se aburra mucho y yo quiero poder trabajar… ese es mi dilema.

Varias mamás me han contado sobre los cursos de verano en los que van a inscribir a sus hijos, y yo sigo pensando si quiero o no meter a Bernardo a uno de esos cursos, porque cuando entre a “la gran escuela” en agosto entonces sí tendrá, de lunes a viernes, mil actividades planeadas, una gran estructura, etcétera, etcétera… Y por eso me la pienso.

Vamos a ver qué pasa, mientras, cuéntame: ¿qué planes tienes con tus hijos para este verano? ¿Qué vas a hacer tú?

Besos

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