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Maternidad
Me encanta ser su persona favorita…

¡Cómo estoy disfrutando esta etapa de Bernardo! Me hace reír muchísimo, ya habla bastante y hace unas caras y expresiones muy graciosas. Lo más maravilloso es que ya está en esa edad en la que puede demostrarte, en formas muy diversas, cuán especial eres para él. Creo que mientras Bernardo no sepa nada de Santa Claus, no tendré competencia y seguiré siendo la persona más increíble del mundo para él, ¡ja! Lo cierto es que me encanta cómo me celebra cuando me ve: por las mañanas cuando se despierta y entro a su cuarto, y me dice “maaaaami, ¿cómo tas?” o cuando lo dejo un ratito con su papá, con mi mamá o con Mary y regreso por él y me recibe como si no nos hubiéramos visto en años.

 

Hoy estuvo padre pues se despertó de su siesta y luego luego me lo traje al comedor para darle su sopa. Cuando le serví el pollo y el arroz, comenzó a hacer muecas que seguramente me ha visto hacerle cada vez que quiero convencerlo de que la comida está deliciosa. Hacía unas caras increíbles, pronunciaba “mmmmmmm” mientras saboreaba su pollo y cerraba los ojos como si estuviera probando el platillo más exquisito del mundo. Y entonces, me dijo: “delishus” (el delicious de Dora la Exploradora). Me hizo reír muchísimo, y seguía: “mmmm, bravo mami”, mientras continuaba comiendo su pollo (un simple pollo a la parrilla que le hice con romero, sal y pimienta). Sin duda, en esta etapa de los niños, las mamás somos la persona favorita de nuestros hijos (en la mayoría de los casos) y eso es un regalo maravilloso que compensa, aunque suene cursi y trillado, las difíciles y cansadas tareas cotidianas que implica cuidarlos. Y no es nada difícil lograrlo: basta dejar fluir esa conexión tan espontánea que se da entre madre e hijo para que surjan códigos de comunicación únicos entre los dos.

 

Desde que nacen y en cuanto empiezan a hablar y a expresarse con palabras, nuestros hijos son capaces de entablar con nosotros una comunicación maravillosa, única y profundamente amorosa.

 

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Exactamente en un mes, Bernardo cumplirá 2 años. No puedo creer lo rápido que se me ha pasado este tiempo juntos (especialmente el último año, porque el primero sí se me hizo eteeeeerno…). Lo veo crecer y jugar y decir tantas cosas que me parece increíble que ya sea casi un niño, aunque a esta edad no dejan de ser bebés para casi todo. La energía de Bernardo es desbordante y los días se nos pasan entre risas y gritos, entre juegos y berrinches hasta eso bastante “cordiales”, y sobre todo, rodeados de mucha música. El viernes pasado, Bernardo “me sacó a bailar”. Sí, literal. Ama la música, bailar y tocar su guitarrita de madera, y me mató cuando se acercó y me estiró la mano para que le diera la mía y me llevara a bailar con él. Amo a mi hijo, y disfruto mucho estos días ordinarios a su lado.

 

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