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Actitud
Lunes de actitud

No me puedo quejar, al contrario, termino este día muy satisfecha. Este lunes me sentí con mucha energía y todo gracias a haber iniciado el día con una buena dosis de ejercicio. Me convencí de hacerlo anoche, al leer la columna de Gretchen Rubin (autora de The Happiness Project) en la revista Good Housekeeping. ¿El tema? Cómo el ejercicio ayuda a incrementar la energía. Ya lo sabía, no era nada nuevo, pero los tips y las palabras me motivaron a hacerlo. En lo personal, me cuesta mucho trabajo ejercitarme con frecuencia, por mucho que esté convencida de los beneficios que tiene el ejercicio. Siempre he tenido una buena razón para no tener tiempo, y aunque esta razón ahora se llama Bernardo, me hacía falta el compromiso para decidir, de una vez por todas, hacer algo al respecto. Tengo una bici fija, está en la sala de televisión, y la única promesa que he mantenido ha sido la de no utilizarla como perchero. La bici se mantiene límpida e intacta, y estorba a madres, pero cada vez que estoy a punto de enviarla a la bodega me digo “no, ahora sí voy a usarla” y la dejo donde está sin volver a pelarla en un buen rato.

 

actitud

Lo que tengo que hacer es despertarme más temprano, porque no encuentro otro momento en el día en que pueda hacer ejercicio con Bernardo a la redonda, y porque honestamente me da más flojera hacer ejercicio a mitad del día o por la tarde, cuando ya el cansancio y la rutina no se prestan para cambiarse de ropa y hacer una pausa (y tener que darse un baño después de hacerlo). No soy madrugadora, me voy a la cama muy tarde, y Bernardo aún se despierta a media noche por una mamila, por lo que pensar en despertarme antes que él era casi una grosería. Pero esta vez los 20 minutos de ejercicio mañaneros fueron suficientes para que sintiera que ya había cumplido con la mejor parte del día. La inyección de energía se vio reflejada en la cantidad de cosas que me puse a hacer hoy. Me siento satisfecha, pues hubo un buen equilibrio de actividades, desde evidentemente atender a Bernardo hasta editar algunas cosas de la chamba y ponerme a cocinar un menú completo como hacía mucho no sucedía. Si bien muchas de estas cosas las hago casi siempre, la diferencia estuvo en el ánimo, la actitud y el buen humor que le imprimí a cada una. Porque no es lo mismo cuidar a tu hijo, atenderlo y cubrir sus necesidades básicas, que hacerlo cantando todo el día, además de ponerte a hacerle marionetas y sentir que hoy tienes toooooda la paciencia del mundo para recoger una y mil veces su tiradero sin sentir que estás a dos de tirar la toalla.

Me sentí especialmente contenta y alegre este día, porque más allá de la energía física que pudo desatar en mi organismo el ejercicio realizado, creo que lo que más me inyectó pila fue el comprobar que pude cumplir la promesa que me hice anoche, en cortito, y que para mí significó mucho: “mañana sí me levanto temprano para hacer ejercicio”.

Así que el reto está en cumplir la promesa todos los días. Según Rubin, es más fácil adquirir un hábito si lo practicas diariamente. En el caso del ejercicio, si eres una persona 100% sedentaria, los especialistas sugieren que hagas algo cada día, aunque sean 10 minutos, en lugar de una rutina muy larga y exhaustiva 3 veces por semana, pues es más probable que termines boicoteando tu plan (“empiezo mañana”, “ya es viernes, ya no cuenta… empiezo el próximo lunes”, etcétera). La recomendación principal: empezar en lunes y darte el crédito por haber dado el primer paso.

 

 

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