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Actitud
La vida es una tómbola…

lavanda

 

¡Hola! Ahora sí había tardado mucho en escribir. En las últimas semanas “pasaron” muchas cosas, entre ellas ¡¡¡mi cumpleaños!!! Gracias por sus felicitaciones (jiji). Celebré con mi familia de manera muy “íntima” y me sentí muy, muy apapachada.

 

Pero lo que ha pasado últimamente es que he tenido que aprender a ser paciente. El año arrancó con muchos nuevos proyectos, algunas sorpresas y noticias emocionantes, y otra no tan bonitas pero que, afortunadamente, ya se resolvieron para bien. ¡Bernardo dejó el pañal! Eso también fue sorpresivo, de hecho no lo estábamos planeando, y comprobamos que no siempre hay que planearlo todo… aprender a distinguir el timing adecuado…

Cuando uno planea y de repente llega algo inesperado, suele moverse el piso y sientes que pierdes inestabilidad al no saber dónde acomodar esa situación inesperada dentro de tus planes.

 

Me invitaron a formar parte de un proyecto editorial muy padre, ¡fue un verdadero halago recibir esa invitación! Sin embargo, me hizo analizar muchas cosas, sobre todo, pensar dónde estoy plantada y en qué momento particular de mi vida estoy. La invitación requería full time de mi parte, y en estos momentos de mi vida eso es imposible pues, afortunadamente, tengo muchos clientes y trabajo que cumplir, además de que Bernardo sólo va a la escuela de 9 a 12 y eso no me facilita las tardes… Pero dicen que lo que es para uno, es para uno y las cosas se acomodan para que así sea. Creo que este proyecto no era ahora para mí y aunque debo confesar que estaba entusiasmándome, también quiero aprender las lecciones que encontré en todo esto: es más sencillo tomar una decisión cuando tienes clara tu misión y tus prioridades; no se puede tener todo al mismo tiempo, hay que “descartar” siempre algo; y sobre todo, no puedes esperar que la motivación llegue de afuera: tienes que buscártela. Para mí, los retos profesionales son un gran motor y tal vez este “no proyecto” que representaba un gran reto vino a hacerme reaccionar un poquito para salirme de mi zona de confort. Puedo, aún trabajando por mi cuenta, buscar nuevos retos que me traigan satisfacción y aprendizaje. El poder de hacerlo está en uno, y si te sientes “atascado” o aburrido, eres tú quien puede ir a buscar retos saludables y experiencias de aprendizaje.

 

Me siento muy entusiasmada porque inicia febrero. Un mes nuevo y en el que aparentemente tendré las cosas más claras. A disfrutar la estabilidad y el no tener que tomar nuevas decisiones o esperar respuestas… por ahora. Y a aprender a distinguir entre un ritmo de vida pacífico vs. la zona de confort.

 

¿Qué opinas tú? ¡Lindo fin de semana!

Besos

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