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Reflexiones cotidianas
El nuevo hermano mayor

hermano mayor

Hace poco más de un año Bernardo se convirtió en el hermano mayor. Recuerdo que fue todo un proceso al que le echamos muchas ganas Vic y yo, porque en verdad nos preocupaba mucho cómo se iba a tomar la llegada un nuevo hermanito o hermanita. Estábamos seguros de que después de 5 años de ser hijo único, el que llegara un hermano o hermana a su vida iba a tener un gran impacto, y no sabíamos cómo iba a ser, cómo iba reaccionar, o qué teníamos que hacer… Afortunadamente, creo que lo hicimos bastante bien. Y eso gracias a los consejos que escuchamos y uno que otro tip que nos dieron y que a la fecha nos han ayudado mucho. Si es tu caso, si pronto vas a tener tu segundo bebé, no está de más seguir alguno de estos consejos antes, durante y después de la llegada del nuevo baby. Cualquier medida que tomes para acompañar a tu primer hijo o hija en este proceso de convertirse en el hermano mayor será muy positivo para él y para el resto de la familia.

 

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Explícale lo que va a pasar. Es común que, desde que le das la noticia del nuevo hermanito a tu primer hijo, hablen mucho del bebé a lo largo de todo el embarazo. Sin embargo, yo no había caído en la cuenta de que los niños a veces necesitan comprender ciertos “detalles” que para los adultos ya están sobre entendidos. Con estos detalles no me refiero a abrumarlo de información, sólo lo básico en lo que a la rutina de tu hijo respecta. En uno de los libros que le compré a Bernardo venía una historia de lo que pasa el día en que llega el bebé: mamá y papá se van a ir a un hospital y no van a estar en casa al menos por una o dos noches. Yo no había pensado en esto, y faltaba poco para que el bebé naciera, pero es cierto: mi hijo necesitaba saber que una o dos noches no nos iba a ver en la casa… Puede que si no le dices este tipo de detalles a tu hijo, él piense que todo va a seguir igual y que sólo van a ir a recoger a un bebé y ese mismo día estarán de regreso. También ayuda explicarles cómo va a verse modificada su rutina (si es que se ve afectada del todo) o quiénes vendrán a la casa a cuidarlo para echarte la mano.

Léele cuentos. No imaginé cuántos libros sobre “la llegada del bebé” o “el hermano mayor” hay en las librerías y en Amazon! Desde historias de ositos hasta los cuentos más simpáticos sobre el tema (como uno que se llama “New baby doesn’t eat pizza”…). Me emocioné y compré muchos libros porque según yo cada uno tenía un enfoque diferente. Creo que después de leerle dos, Bernardo ya estaba más que aburrido del tema, jeje, pero lo cierto es que estos cuentos me ayudaron muchísimo porque mientras se los leía, él me expresaba sus dudas sobre el bebé y yo entendía lo que pasaba por su cabecita. Le quedó más que claro que los bebés son aburridos al principio, que duermen mucho, que se asustan con los ruidos muy fuertes y que no comen pizza…

No le achaques todo al bebé. No me malentiendas: lo que quiero decirte es que es importante que no te enfoques en el bebé cuando hables de los cambios. Esto significa que si tu hijo te pide que juegues con él y no puedes, le digas que es porque estás cansada o tienes más tareas, pero evita frases como “tengo que estar con tu hermanito” o “estoy cansada porque tu hermanito no me dejó dormir” (¡lo va a odiar! o va a creer que te hace sufrir mucho…). Aunque es evidente que tu nuevo bebé es el verdadero “causante” del supuesto abandono que pueda llegar a sentir tu hijo, evita estas frases tan “explícitas” para que no se conviertan en verdades que tu hijo se repita en la cabeza. Claro que debe entender que su hermanito te necesita, que es un bebé y necesita a su mamá más que nunca, pero evita responderle para todo con un “tu hermanito no me deja” o “tu hermanito me necesita” – porque tu hijo te necesita también, ¿no crees?

Dedícale un tiempo y un momento único. Este tip me lo dio la maestra de mi hijo. Aunque Bernardo parecía llevarla muy bien con la nueva hermanita, en la escuela fue más evidente cuánto le había afectado este cambio tan importante en su vida: comenzó a ser más desobediente, y por momentos se enojaba y se aislaba, o se ponía a llorar en un rincón. Cuando supe todo esto me sentí muy mal pues en casa todo parecía estar bajo control. Sin duda, los niños no siempre saben expresar lo que sienten, pero de que externan lo que están sintiendo no hay la menor duda. Bernardo se estaba comportando muy bien en casa, pero en la escuela era otra cosa. Así que la maestra me sugirió que le dedicara ratitos para él y yo estar solos. Planes en los que toda mi atención estuviera para él, sin distracción alguna (léase: ni bebé ni nadie más presente). Entonces, nos hicimos planes como irnos por un helado solos, o ir al cine juntos. Aunque no se trate de “el” plan acá más grande del mundo, para tu hijo será un momento muy especial porque así lo harás sentir: especial para ti, único. Ellos necesitan ver que siguen teniendo un lugar exclusivo en tu corazón – y no basta con que se los digas. Cuánto sirvió este tip que no sólo Bernardo comenzó a mejorar su comportamiento en el colegio, sino que el día de las madres (es decir, casi un año después de la llegada de #babyEugenia), me escribió esto en la tarjeta que me hizo en la escuela: “Mamá, eres padre, me gusta estar contigo cuando estamos solos”. Sin duda, estos espacios o dates que nos seguimos dando le han significado mucho… y a mí también.

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¿Tienes más tips que quieras compartir? Si tienes otro hijo, ¿qué hiciste para ayudarle a tu primogénito a tomar la llegada del bebé de la mejor manera?

Besos,

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