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Dar a luz…

¡Hola! Quiero contarles que cualquier día de esta semana puede llegar el nuevo bebé y estoy muy, muy emocionada. Tengo las emociones a flor de piel. Lloro del nervio, de la emoción, y de la gran alegría porque pronto volveré a vivir ese momento mágico en el que luchas, con todo tu cuerpo y tu mente, para que el bebé nazca y libren juntos esa gran batalla de una vida nueva que llega. Y luego de tanta intensidad y dolor, viene la calma, el momento sublime en que te dicen que ya nació, en que lo ves por primera vez y lo escuchas llorar, y te enteras si es niño o niña y, finalmente, lo colocan en tus brazos, luego de tantas semanas dentro de ti. El bebé termina por salir al mundo, por estar fuera, por mirarte con sus ojitos y tú lo haces también, y se reconocen, y se te pega, y no te suelta nunca más.

 

Estoy muy emocionada y agradecida con la vida por la oportunidad de vivir, nuevamente, uno de los momentos más mágicos, de máxima gracia para una mujer. Un instante (bastante más largo que eso) de profunda revelación, donde la naturaleza, la Madre Naturaleza, se une a tu fuerza física y emocional, y te conviertes en una con Ella, con la energía Maternal Universal, para traer al mundo a un nuevo ser que, a partir de ese momento, aterrizará al mundo para construir su propia historia, en un principio ligada totalmente a ti. Y como madre, sabes que cada día a partir de ese momento, comenzará el proceso de soltarlo al mundo, de enseñarle a caminar lejos de ti, pero con la seguridad de que siempre, siempre, estarás cerquita para ayudarlo.

 

No puedo dejar de llorar como buena embarazada emocional y ridícula, y ¡me encanta!, porque son estos pocos momentos de gracia en los que más me siento viva, agradecida con Dios, con la Vida, con la divinidad que me permitieron ser madre por segunda vez. Una segunda vez que se siente como si fuera la primera. Y no puedo dejar de estar emocionada porque pronto conoceré al nuevo ser que llenará a mi corazón de amor inagotable, profundo e incondicional.

 

También estoy nerviosa con el parto, aunque confío plenamente que, al igual que con mi primer hijo, todo saldrá bien. El cuerpo es sabio y está preparado para dar a luz. Deseo de corazón que mi bebé haga su propia lucha, la primera batalla de su vida, para salir por el canal de parto victorioso, haciendo su propio esfuerzo.

 

dar a luz

Ahora estoy leyendo un libro que leí con Bernardo, Mind Over Labor, que habla de cómo funciona la mente en el proceso de parto. Sin duda, el miedo y la ansiedad que provoca el trabajo de parto influyen decisivamente en el resultado final. El autor del libro te enseña a visualizar un parto disfrutable – no sin dolor – pero que te haga sentir recompensada, orgullosa, contenta.

 

“I trust my body to labor smoothly and efficiently.

I am able to birth in harmony with nature, in the best possible way for myself and my baby.

My baby and I are working harmoniously together.

We are grateful for this powerful experience”

 

Trad.

“Confío en la capacidad de mi cuerpo de dar a luz con fluidez y de manera eficiente

Soy capaz de dar a luz en armonía con la naturaleza, de la mejor forma posible para mi y para mi bebé.

Mi bebé y yo trabajamos juntos en armonía.

Estamos agradecidos de vivir esta poderosa experiencia”

 

Les dejo besos, mi cariño, y pronto les tendré más noticias…

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