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Actitud
¡A imprenta!

Me siento muy contenta, y aún no me la creo, porque mi libro se fue ayer a imprenta. ¡Wow! Llevo 10 años involucrada en el mundo editorial, el de las revistas, y han sido muchas veces las que yo misma he dicho las palabras mágicas: “a imprenta”, y he sentido la emoción que decir esto representa. Que una revista o un proyecto con un cliente se vaya a impresión es como darle “send” a un email muy importante: sabes que van a leerte, que lo que está escrito, escrito se quedará y no habrá manera de arrepentirse o cambiar nada… La emoción de enviar a imprenta y de esperar con ilusión a tener en tus manos en unas semanas aquello que tanto trabajo y esfuerzo costó, es una emoción riquísima para editores y diseñadores editoriales, sobre todo si se trata de una revista, por ejemplo, que dio muchos “dolores de cabeza” o que se planeó con tanto amor que cada página representa un mini proyecto en sí mismo.

 

Pero con mi libro pasa algo aún más espectacular: no soy la editora ni la diseñadora, soy la autora y el libro es mío, mi libro, 100 por ciento mis palabras, mis ideas, mis decisiones. Eso implica una gran responsabilidad y un enorme compromiso con los lectores y conmigo misma (aunque suene cursi pero es real). Me da nervio, mucho nervio, y también la enorme ilusión de que habrá lectores, sobre todo aquellos que no conozco, a quienes tal vez le harán “click” mis palabras.

 

Allá va mi libro, listo para ser expulsado al mundo y para que luche y sobreviva solito en medio de cientos de miles de libros más que se publican todos los días en todo el mundo. Dice Gabriel Zaid que se publica más de lo que se lee… es cierto. Ojalá mis páginas lleguen a manos de muchísimos lectores que puedan conectarse con lo que digo.

 

Y bueno, mientras tanto, para mí el camino sigue: disfrutaré este logro, apoyaré su lanzamiento, le haremos ruido y… ¡a pensar en lo que sigue! No suelo quedarme quieta –malo a veces– y busco luego luego otro proyecto en qué aventurarme, ¿qué otro libro vamos a cocinar? Tengo varias ideas en la cabeza, pero quiero irme tranquila, en verdad saborear las mieles de este gran logro pero… eso no quita que ya pueda pensar en el que sigue, ¿cierto?

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