Comentarios

  1. Nadia opina

    Alguien me dijo que cuando se trata de nuestros hijos siempre tenemos la sensación de que hay algo más que podemos hacer para protegerlos, creo que es un instinto natural, sin embargo, como bien dices lo mejor es tomar las cosas con calma y ocuparnos en vez de preocuparnos. En mi caso, creo que dentro de mis histerias, en algunas cosas soy muy relajada, por que a mi de niña no me dejaron hacer muchas cosas “porque no era seguro o me podía enfermar o era algo que las niñas obedientes no debían hacer”, así que no brinqué en los charcos, no salí a pasear cuando estaba nublado, no comía helados, etc., etc. Y tal vez no tuve muchos chipotes ni rodillas raspadas, pero también me perdí de otras cosas. Mi punto es que ahora estoy tratando de encontrar un justo medio y documentarme sobre formas de evitar riesgos, pero sin coartar su curiosidad natural, es muy dificil y la mayor parte del tiempo creo que lo que hago está mal o no es suficiente, por eso leer tu post me hizo tanto bien, lo básico es priorizar y no aferrarme en aquello que esta fuera de mi control: gracias!!!

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  2. Nadia opina

    Hola Luz, opino lo mismo que Cynthia, en mi visiòn muy particular de las cosas, yo tampoco dejaría que familiares se llevaran a mi hijo de fin de semana estando tan pequeño. No por desconfianza hacia ellos, pero porque conozco a mi hijo y se que aunque es sociable y alegre, despuès de rato nos busca a su papà o a mi; ademàs de que no se duerme si no seguimos nuestra rutina diaria. Aunque debo confesar que tampoco lo dejarìa porque soy un poco egoista, yo trabajo y los fines de semana son los ùnicos dias que puedo disfrutarlo a mis anchas y no puedo dejar de pensar que cuando estè màs grande èl mismo me dira que quiere irse a pasar el fin de semana con sus primos, asi que mientras eso sucede, pasarà los fines de semana con nosotros, a veces extraño ir al cine o pasar tiempo sola con mi marido, pero al final, ambos coincidimos en que este tiempo con nuestro pequeño està pasando muy ràpido y para tener intimidad con tu pareja no es preciso salir, asi que una vez que nuestro pequeño se duerme, nos armamos el cine en casa o nos inventamos una cena como de restaurante de lujo, jajaja. Bueno, el punto es que comparto tu punto de vista y creo que lo que procede es que te sientes tranquilamente con tu marido y le expongas lo que sientes y lo que piensas, estoy segura que èl te entenderà y apoyarà

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    1. Luz opina

      Hola Nadia!. Gracias por tu apoyo!!
      Fíjate que precisamente estamos en la misma situación, y precisamente esa fue una de las razones que le argumenté a mi esposo. Yo también trabajo tiempo completo toda la semana, y tengo dos niños, el nene de 4 y una beba de 5 meses, ya sabrás la clase de rutina que tenemos entre semana. Así que como bien dices, el fin de semana es para dedicarlo a nuestros hijos, convivir con ellos, DISFRUTARLOS ahora que son pequeños y que ellos gozan del tiempo con nosotros. Yo no lo llamaría egoísmo, amiga, es nuestro derecho y también obligación.

      Besos, y gracias por compartir.

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    2. Adriana opina

      Qué curioso que saliera este tema. Hace dos semanas mi papá (que acaba de cumplir 80 años) me llamó y me dijo que tenía dos pases para una obra de teatro infantil y que había pensado en mi hijo Joaquín, de 5 años. Que si los queríamos para que fuera el niño con uno de nosotros. En ese momento se me ocurrió decirle que mejor lo llevara él, para que promovieran el vínculo entre ellos, que no es tan bueno como quisiéramos. Él me respondió que le parecía muy bien y agregó “Me lo voy a llevar en el Metro”. Mi hijo se ha subido decenas de veces al metro, algunas veces con mi marido y conmigo, y otras solo con mi marido, ocasiones en las que he de confesar, siempre me quedo muy nerviosa pero al final siempre me aguanto. Pero que mi papá, con su edad y con el antecedente de que más de una vez me dejó olvidada cuando yo tenía menos de 4 años, me puso los pelos de punta. Y a pesar de todo, yo no me atrevía a decirle que no a mi padre, porque al final estaba padrísimo que se quisiera llevar al niño, además de que debo admitir que mi papá tiene mucha lucidez mental, es súper hábil físicamente y es experto en andar en transporte público. Y así, aunque nunca le dije nada a él, mi suegra también me puso nerviosa y mi marido aunque decía “No pasa nada, confiemos en tu padre”, también mostró un poco de inseguridad. Dos semanas evité estóicamente pensar en que se llegaría el día, y el viernes por la noche mi papá dijo; “Si quieren, me pueden alcanzar allá”. Eso quitó la mitad de preocupación de asunto, porque ya solo sería un viaje en metro ellos dos solos, y no ida y vuelta. Y así lo hicimos, pero esa mañana tuve una idea. ¿Qué tal si le colgaba del cuello a mi hijo, abajo de su camiseta, la credencial que usan en las salidas de la escuela, en donde vienen sus datos: nombre, tipo de sangre y nuestros teléfonos celular y de casa? ¿Me daría más tranquilidad eso? Me imaginé teniendo que decirle a mi hijo que si se perdía, se acercara a una madre con un bebé en brazos (porque llegué a la conclusión que solo así podría asegurar que se trataba de una persona que lo ayudaría) y le pidiera que llamara a esos números. El simple hecho de pensar en eso, me hizo ver que: 1) yo no quería ni imaginar ese escenario y 2) si le ponía la credencial, quería decir que yo no confiaba en la capacidad de mi papá para cuidarlo, y que entonces mejor no dejarlo ir. Decidí mandarlo sin credencial y evitar pensar en fatalidades al máximo. La mañana pasó volando y sin novedades. Nos reunimos en el Centro en el lugar y en punto de la hora acordada. Entonces mi papá sacó del bolsillo del pantalón de mi hijo un papelito en donde venían apuntados los teléfonos de la casa y celular mío y me lo mostró. Me dijo “Se lo dí por si se perdía”. Me dio mucha ternura que esa fue su manera de expresar que él también tenía nervios de llevarse al niño, y que lo quiso proteger en cualquier caso y que de todas maneras se lo llevó. Al final fue un lindísimo día, ellos disfrutaron muchísimo de la obra y de la compañía del otro, y resultó un plan familiar redondo. ¿Moraleja? Analiza los riesgos reales, si te late hazlo, si no no, y ya. Sin sufrir demasiado. Sé que cuesta un montón de trabajo, pero cuando empiezas a practicar, cada vez cuesta menos. Como cualquier otra cosa.

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      1. Luz opina

        Hola Adriana, Al igual que Cynthia, me has dejado conmovida de verdad. Qué ternura de tu papá, creo que tu historia demuestra que al final, los familiares que nos piden prestados a nuestros hijos en este tipo de situaciones lo hacen porque los aman y desean convivir con ellos, y obviamente eso implica cuidarlos también.

        Obviamente debemos tener cuidado en quien depositamos nuestra confianza. Pero bien dices, hay que analizar los riesgos REALES y a partir de ahí decidir que hacer.

        Gracias a todas!!!! Saludos

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  3. Eva opina

    Mi querida Cyn y mamás,
    Cuando yo leí tu blog me pareció que describías exactamente lo que toda mamá siente por sus hijos. Fue el jueves por la mañana cuando miré tu post, mi hijo estaba en casa de mi suegros porque yo estaba haciendo un trabajo fuera de casa , horas después llegué por mi peque y la sorpresa fue que se había caído y tenía un tremendo chichón. Enseguida tuve un flashback y pensé que justo había leído sobre el tema. Mi suegra estaba mortificada y apenada por lo sucedido, me juró que había sido un accidente pero que también lo llevó al médico para que lo revisara… Me dolió ver a mi hijo con su chipote pero pensé que ésto podía pasar en cualquier momento/ lugar / con o sin mí, decidí tomar las cosas con calma y hacerle ver a mi suegra que no había sido su culpa, estaba agradecida por su reacción y le dije que le pudo haber pasado a ella o a mí, claro que también trabajo para no sentirme culpable por no estar cuando esas cosas pasan, debo dejarme muy claro que son situaciones ajenas y cuando pasan a veces no puedes reaccionar tan rápido como quisieras o sinplemente no estas ahí para evitarlos. El tema es largo y complejo, uno como mamá quisiera tener a sus hijos en una bola de cristal para que no se rompan… La realidad es que tenemos que dejarlos caer (en el sentido figurado) porque ellos mismos tienen que aprender a levantarse y obvio que se vale sobarse; como padres tenemos la ardua tarea de evitar que corran peligros pero también de advertir los riegos. Cuando los hijos son muy pequeños, la aprehensión está a flor de piel y nos da temor todo lo que les pueda pasar, encontrar el equilibrio es difícil pero teniendo el apoyo de la familia y comunicándonos todo será mejor.
    Recordé que antes de que mi bebé cumpliera el año, mis suegros nos pidieron llevarse a mi hijo a Cuernavaca, yo estaba triste y con angustia a la vez, pero hice exactamente lo que comentan aquí, decidí alcanzarlos para convivir un poco con mi bebé y en otro entorno. Cuando llego a la cabaña me encuentro con la sorpresa de que se enfermó de la garganta y ya lo habían llevado al médico, sólo pasamos un día juntos (él y yo) en ese lugar porque decidimos regresarnos debido a la salud de mi peque, las cosas empeoraron al grado de principios de bronquitis pero con los cuidados de papá y mamá, más el cariños de todos sus abuelos salió adelante pronto…
    No sé que piensen pero a veces creo que los apapachos de los abuelitos (no malintencionados) hacen que en ciertos momentos los peques sean más vulnerables, en mi caso, mis suegros reconocen que hay veces que conscienten y protegen demasiado a mi hijo porque cuando le pasa algo malo reacciona diferente a como lo haría con su papá y conmigo, la clave -aquí- es siempre hablarlo y encontrar patrones que ambas partes puedan seguir (cuando se caigan, se les castigue, etc…)
    El punto es que no podemos cuidarlos de todo y de todos, lo mejor es hacer lo posible para evitar accidentes ( cuando son pequeños) y advertir las consecuencias cuando ya comienza su “independencia”. Abrazos para todas.

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